Es común buscar terapia cuando se experimentan dificultades emocionales persistentes que afectan la vida diaria, como ansiedad, tristeza profunda, problemas en las relaciones, estrés abrumador o cuando se desea un mayor autoconocimiento y crecimiento personal. No hay un criterio único, y a veces simplemente sentir que necesitas hablar con alguien es una razón válida.
Sí, la confidencialidad es un principio fundamental de la práctica psicológica. Todo lo que se comparte en terapia es estrictamente confidencial, con excepciones muy limitadas marcadas por la ley (como riesgo grave para la propia vida o la de otros, o mandato judicial).
La duración de una terapia es muy individual y depende de los objetivos de cada persona y la naturaleza de sus dificultades. Puede ser un proceso breve de unas pocas sesiones o extenderse durante meses. La frecuencia de las sesiones suele ser semanal al inicio, aunque puede ajustarse según las necesidades y el progreso.